DEFENSA Y PROTECCION DEL MEDIO AMBIENTE
El Premio de Medioambiente fue compartido para dos organizaciones que se han propuesto acciones concretas para salvar los arrecifes coralinos dominicanos.
Los Premios Brugal Cree en su Gente tocaron, en la edición de 2009, las profundidades de nuestras costas. República Dominicana posee un invaluable ecosistema que es considerado por muchos como un continente en miniatura. Uno de sus tesoros naturales más valiosos está bajo agua: los arrecifes coralinos.
La Fundación Vida Azul y Reef Check Dominicana compartieron un reconocimiento que promueve la cultura ambiental en el país. Al entregar el galardón, Bernardo Vega subrayó la importancia de que se partiera en dos mitades: “Al compartir el Premio, el jurado espera que la coordinación entra ambas instituciones se intensifique”, dijo.
Para salvar a un enorme organismo vivo
Las barreras coralinas son un gran organismo vivo que hace el milagro de multiplicar a los peces. La ausencia de una cultura ambiental en muchas comunidades pesqueras y la ausencia de políticas gubernamentales al respecto, llevó a los corales dominicanos a una alarmante situación que la Fundación Vida Azul y Reef Check Dominicana están procurando revertir.
La clave del éxito de ambos esfuerzos es la pasión de todos los voluntarios que participan en los programas, iniciativas y actividades que ambas organizaciones llevan a cabo. El rigor científico y la sostenibilidad de las acciones que proponen, son fundamentales también en el impacto de sus resultados. “Antes éramos una media isla que no miraba hacia el mar, ahora cada vez más tenemos conciencia de cuán importantes es para nosotros”, asegura Rubén Torres, director de Reef Check.
En un principio, la Fundación Vida Azul en el país estaba integrada por aficionados al buceo que provienen prácticamente de todas las esferas de la vida social dominicana. Ingenieros, abogados y arquitectos, entre otros, se dieron a la tarea de constituir comunidades costeras de actividad comercial autosostenibles, relacionadas al deporte del buceo.
Donde antes las redes y las anclas destruían el paisaje natural de los fondos, ahora hay pescadores que protegen su entorno porque de esa manera produce más beneficios y bienestar para su gente. El proyecto de un museo en el Parque Nacional Submarino de La Caleta, es hoy mismo el sueño más ambicioso de Vida Azul en el país.
Se trata de una serie de esculturas metálicas de gran tamaño que serían sumergidas en la zona para convertirla en una sala de museo bajo agua. El proyecto procura emular con otros similares que en estos momentos funcionan con mucho éxito en Estados Unidos, Gran Caimán, Tailandia, México y Granada.
En en el museo submarino de La Caleta, se exhibiría obras del escultor dominicano José Ignacio Morales. Con varillas, planchas de acero y chatarra, El Artístico realizaría una langosta gigante, un enorme carey acostado sobre el lecho marino, un cangrejo y un caballo de mar. Una vez que las estructuras sean sumergidas, contribuyen a regenerar una nueva vida en la zona.
Reef Check comenzó en 1996, como una idea sencilla para monitorear los arrecifes coralinos del mundo utilizando un método estándar para que los resultados de un lugar pudieran compararse con los de otro. Luego la idea fue evolucionando hasta convertirse en una fundación que apoya ambiciosos programas de conservación marina.
Entre los objetivos fundamentales de Reef Check, está educar a las comunidades acerca de la crisis de los arrecifes de coral, estimulando acciones para proteger los arrecifes que aún quedan intactos y rehabilitar los que se han dañado a escala mundial, utilizando soluciones sustentables ecológica y económicamente.
Según Rubén Torres, uno de los principales proyectos de Reef Check en el país es dar apoyo a la gestión de manejo del Parque Nacional Submarino La Caleta.
“Pretendemos que se convierta en un parque donde se apliquen los conceptos de administración de recursos que han sido probados con éxito en otros países del Caribe. Queremos que La Caleta sea un modelo regional y estamos seguros de que entre todos lo conseguiremos”, afirma Rubén.
Justo por eso Bernardo Vega, al explicar por qué el Premio de Medioambiente era compartido, se refirió a la colaboración y a los objetivos comunes. Sólo así podremos mirar por debajo del agua con el mismo orgullo que lo hacemos desde afuera.
La Fundación Vida Azul es representante en República Dominicana de Ocean Conservancy. Gracias a esto, se celebra en el país el Día Internacional de Limpieza de Costas, una gran movilización mundial donde participan 378,000 voluntarios de 76 países.
En 2008, Vida Azul logró una multitudinaria convocatoria gracias a la cual se recogieron importantes volúmenes de basura en las playas de Güibia, Andrés, Boca Chica, Juan Dolio, Guayacanes, Palenque, Barahona, La Entrada, Playa Grande, Río San Juan, Cabarete, Long Beach, Sosua, El Morro, Punta Rucia y Ensenada.
La Fundación Reef Check fue creada en 1996 por el ecologista gregor Hodgson y su objetivo fundamental es ponerle freno a la crisis de los arrecifes coralinos en todo el mundo, a partir de un modelo de negocio que autofinancie su conservación.
Los programas de Reef Check, que se estableció en República Dominicana en 2004, proveen soluciones ecológicamente sanas y ecológicamente sostenibles para las comunidades locales. Cada año, miles de voluntarios de Reef Check son entrenados para monitorear y manejar sus propios arrecifes en más de 80 países.
Para Bernardo Vega, la decisión del Jurado de compartir el Premio de Medio Ambiente es un reconocimiento al interés creciente de muchos dominicanos de salvar el entorno de su país
Este año, de los cientos seis concursantes a los Premios Brugal Cree en su Gente, ocho fueron en la categoría medio ambiente, un 7% del total, lo que refleja el interés por preservar algo que hasta hace relativamente pocos años no le dábamos la importancia que merece. De esos ocho concursantes seis quedaron finalistas.
Cuando pensamos en daños a la ecología y medioambiente, usualmente nos viene a la mente deforestación, los cada día menos voluminosos caudales de nuestros ríos, el calentamiento global, la fauna en extinción y, entre ella, la fauna marina, es decir los manatíes y las tortugas, entre otros.
Pero en los mares existe otro ser viviente, también en peligro de desaparecer y que pocos lo reconocen como tal: el arrecife coralino. Miles de organismos conviven con el coral: peces, crustáceos y erizos, por ejemplo.
Preservar vivo el coral es un objetivo importante. Los que hemos tenido el privilegio de bucear en el mar sabemos lo triste del espectáculo de contemplar una zona donde el coral ya ha muerto, víctima de la depredación humana.
Lo que antes era un arco iris de múltiples colores, lleno de vida, se convierte en una blanca masa deforme y en decadencia. El calentamiento global, la pesca en exceso, la contaminación de las aguas y el uso indiscriminado de anclas, son varias de las causas de la muerte de los corales.
En nuestro país, en esta media isla que vive de espaldas a su mar, por lo menos dos organizaciones se dedican a la conservación, investigación científica y el manejo sostenible de los arrecifes de coral y del ecosistema costero y marítimo, educando al pueblo al respecto.
Además, organizan campañas entre civiles para limpiar nuestras playas en las que participan en un mismo día más de tres mil personas. El jurado decidió repartir el Premio, en partes iguales, entre dos de esas organizaciones que, aunque muy jóvenes (no llevan más de cinco años de existencia entre nosotros) han desarrollado una importante labor en este campo.
Al compartir el Premio, el jurado espera que la coordinación entra ambas instituciones se intensifique.
Estas son: Reef Check Dominicana y La Fundación Vida Azul.
Integración Juvenil
Asociacion de Caficultores la Independencia Incorporado
La Plaza de la Cultura de Bonao
Patronato contra el Cáncer y el Instituto Oncológico del Nordeste
La Asociación Dominicana para el Desarrollo de la Mujer